miércoles, 5 de junio de 2013

Nunca me arrepiento de comprarme telas. Hay veces en que las compro y cuando llego a casa hay alguna que durante 1 minuto pienso, esta ha sido un capricho total... seguramente no la use. Pero al final, estampadas o no, sea el género que sea, siempre acabo levantándome un día con una idea para cada una de ellas. 
Con esta preciosa tela me ha pasado exactamente eso. Cuando la compré solo me fijé en el maravilloso estampado pero luego al llegar a casa pensé: no sé yo... Pero ahora, ya sé justamente lo que quiero que sea.

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